jueves, 31 de julio de 2014

Para novias diferentes...

Ramos únicos, especiales y muy modernos



¿Encajan con tu estilo? Si es que si, elígenos para decorar el día de tu boda, consúltanos y...

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miércoles, 30 de julio de 2014

El huerto del frío se siembra en verano


Coles, lombardas y coliflores. Acelgas, espinacas y borrajas. Escarolas y lechugas de invierno. Zanahorias, remolachas, nabos, puerros... El huerto de otoño-invierno es de lo más variado, alimenticio y sustancioso. Aprovecha que en la gran mayoría de las regiones españolas es posible cultivar todo el año y llena tu mesa de hortalizas recién cosechadas. Las siembras empiezan en el verano.
En la mayor parte de España es posible cultivar el huerto todo el año, de modo que también en los meses más fríos se puede llevar a la cocina una gran variedad de hortalizas recién cosechadas que, combinadas con los productos recolectados en verano que se pueden almacenar, como las calabazas, permitirán elaborar deliciosos platos con verdura propia.

La preparación del huerto de otoño-invierno comienza en junio, por lo tanto se le debe reservar un lugar distinto del que se destina a los cultivos de verano. 

Una buena opción, tanto si quieres evitarte trabajo como si no haces las siembras en verano, es comprar planteles en tu centro de jardinería.
• Preparar el terreno: A principios de junio remueve el terreno con ayuda de una azada o motoazada e incorpora estiércol maduro a razón de 3-5 kilos por metro cuadrado, sin olvidarte de enterrarlo de inmediato, ya que el calor del verano evaporaría a toda velocidad el nitrógeno que contiene.

• Diseñar el huerto: Una vez abonado, diseña el huerto teniendo en cuenta la rotación de los cultivos (no debes repetir el mismo cultivo en el mismo terreno). Si cuentas con riego por goteo o manguera de exudación podrás dejar el terreno plano; si riegas con manguera tendrás que trazar surcos por donde pueda correr el agua.

• Prevenir la aparición de malas hierbas: Para disminuir la aparición de malas hierbas, que podrían ahogar las plantas recién nacidas, conviene dar un riego unos días antes de plantar, esperar a que germinen, escardarlas y sembrar a continuación. Esta acción, llamada falsa siembra, evitará que tengas que escardar el cultivo recién germinado, lo cual es muy laborioso.

martes, 29 de julio de 2014

El riego y sus trucos




El jardín no debería convertirse necesariamente en un lujo en tiempos de sequía o en los meses más calurosos del año. Existen muchas maneras de ahorrar agua sin que las plantas se resientan por ese motivo.

Una idea que hay que adoptar es que las plantas son capaces de sobrevivir con cantidades de agua muy inferiores a las que creemos. Dicho esto, es igualmente importante valerse de una serie de trucos para hacer un uso eficaz y razonable del agua.

¿Cómo regar?
• A qué horas regar. En los momentos más calurosos del día, la mayor parte del agua de riego se evapora. Regar por la noche, o a primeras horas de la madrugada, es mucho más aconsejable. Además se evita quemar las plantas por el efecto lupa del sol sobre las gotas.

El riego debe adaptarse al clima, pero también a la época del año y las necesidades de las plantas. No vale mantener el mismo programa de riego apto para el verano de mayo a septiembre.
• Un riego adaptado a las características del suelo. Deberá ser más frecuente y abundante en suelo arenoso, donde el agua se infiltra rápidamente, y más lento y espaciado en suelo arcilloso, de baja infiltración.

• Un riego adaptado al clima. Los programadores de riego permiten regar en el momento deseado y durante el tiempo necesario. Pero no es eficaz mantener el mismo programa de riego apto para el verano de mayo a septiembre. Conviene hacer ensayos de reducción de riego. Las plantas pueden tolerar periodos más o menos largos sin ser regadas, sobre todo si se las va acostumbrando progresivamente.

• Regar bien, pero menos veces. Es mejor regar las plantas en su base, a fondo, para que el agua llegue a las raíces, y de forma espaciada, que hacerlo de forma ligera y más a menudo. En el primer caso, las raíces tenderán a bajar más profundamente buscando el agua y la planta se hará más resistente.

• Los sistemas de goteo que riegan solo la zona radicular son los más eficaces, aunque también más costosos de instalar. Además, el riego por goteo no compacta el suelo tanto como el riego por aspersión y, por tanto, se no se pierde tanta agua.

• Vallas para atajar el viento. El viento contribuye mucho a la evaporación, pero puede limitarse su acción mediante vallas vegetales o artificiales.

• Acolchar la base de las plantas. El mulching limita la evaporación, concentra el agua de riego (permitiendo un ahorro de hasta el 40 por ciento), frena el crecimiento de las malas hierbas y evita que el suelo se compacte al conservar una cierta humedad y aportarle materia orgánica. El acolchado debe establecerse sobre un suelo húmedo y removido.

• Aportar compost de forma regular. Al mejorar la estructura del suelo, el humus facilita la circulación del agua, que sube por capilaridad desde las reservas más profundas. La materia orgánica favorece también la retención de agua en el suelo, pero no debe representar más del 5% del volumen de sustrato.

• Utilizar geles en el sustrato. Cuando se ha secado, el suelo repele el agua y pierde así gran parte de la que se le aporta. Añadiendo turbas con geles o agentes mojantes se puede mejorar notablemente la capacidad de retención hídrica del sustrato y su capacidad de rehumectarse. Existen sustratos con geles que permiten un ahorro de hasta un 40 por ciento de agua.


DISTINTAS NECESIDADES HÍDRICAS
La organización del jardín en función de las demandas específicas de las diferentes especies vegetales contribuye en gran medida a un consumo más racional de agua. En la práctica, el suelo debe estar húmedo a una profundidad de:
• Al menos 30 centímetros para los arbustos.
• 10 centímetros para las plantas de parterres.
• 50 centímetros para los árboles de menos de 5 años.
• 5 a 10 centímetros para el césped.

La cantidad ideal de agua para los diferentes tipos de plantas es:
• Los arbustos requieren unos 40 litros/m2 una vez por semana.
• Los árboles sensibles (de 3 a 5 metros, plantados desde hace 2 a 5 años): 70 litros/m2 cada 15-20 días.
• Las plantas anuales y vivaces: uno 10 litros por metro cuadrado cada 2 a 4 días.
• Las plantas en jardineras requieren una humedad constante a nivel de las raíces.

REGAR CON AGUA DE LLUVIA
La de lluvia puede ser una excelente agua de riego: no está clorada como la del grifo y es óptima para todo tipo de plantas, especialmente las acidófilas. Se puede fabricar artesanalmente un recuperador de agua o comprar uno de plástico en un centro de jardinería. Pero si se puede utilizar una antigua fosa séptica bien limpia y conectarla a una canalización de aguas pluviales, se podrán almacenar varios metros cúbicos de agua; una bomba sencilla permitirá llevarla al jardín.

lunes, 28 de julio de 2014

Historia de la cebolla



Se conserva bien, es fácil de transportar y versátil en climas y suelos varios. Por eso su cultivo es inmemorial, al menos desde hace 5.000 años en China e India. Los vedas glosan sus cualidades medicinales casi idénticas a las que hoy certifica la ciencia.

Aparecen cebolla alargadas y verdes en los jeroglíficos, tanto en mesas faraónicas como obreras. Los israelitas la añoran en el éxodo y entre los romanos sostiene legiones. 

En la Edad Media y mucho más cerca alivió las hambrunas.

domingo, 27 de julio de 2014

Para interior y exterior: los Cóleos




Cóleos: de púrpura y oro

Fáciles de cuidar y bastante resistentes a plagas y enfermedades, las vistosas hojas de los cóleos ponen su nota de color tanto dentro de casa, siempre que reciban mucha luz, como en el exterior.
Aunque siempre estuvieron incluidos en el género Coleus, en una reciente reclasificación los cóleos han pasado a formar parte del género Solenostemon. Se trata de plantas vivaces o anuales originarias de zonas tropicales de África, Centroamérica, Asia e islas del Pacífico. Suelen ser de porte arbustivo, erecto y ramificado, y presentan tallos carnosos y hojas perennes con envés velloso e intensamente variegadas en tonos púrpuras, rojos y amarillos. En primavera y verano pueden desarrollar insignificantes flores que es preferible eliminar para que las plantas concentren así toda su energía en el follaje, mucho más vistoso.

Para que la coloración de las hojas de los cóleos se mantenga es básico que reciban mucha luz e incluso algo de sol directo.
El género incluye unas 150 especies, con numerosos híbridos y cultivares de formas y colores muy variados. Al proceder de lugares tropicales, y aunque se adaptan bien a otros climas, para que los cóleos mantengan la coloración de su follaje es clave que reciban abundante luz. Incluso conviene que les dé algo de sol directo, pero evitando siempre que sea en las horas centrales del día, sobre todo en pleno verano.

Dónde situarlos
Dentro de casa, el sitio ideal para ubicarlos es junto a los cristales de una ventana, en una estancia fresca. La calefacción provoca la caída de las hojas; deben alejarse de las fuentes de calor y, en caso de que el ambiente esté muy reseco, aumentar la humedad poniendo cerca un humidificador o un recipiente con un poco de agua y algunos guijarros.

En primavera y verano pueden permanecer en el exterior, a la sombra o en semisombra. Pero al llegar el otoño hay que pasarlos al interior, ya que no resisten las heladas. Sólo en las regiones más cálidas de nuestro país, como la costa de Málaga y Granada o las islas Canarias, pueden permanecer todo el año a la intemperie.

Necesidades de agua y abono
Los cóleos no son muy exigentes con el riego. Necesitan sustratos bien drenados, ya que el exceso de agua hace que pierdan sus hojas y desarrollen enfermedades fúngicas. En verano, cuando la planta está en crecimiento activo, hay que regarla cada dos o tres días, pero en otoño bastará con una vez a la semana. En invierno solo es necesario mantener el sustrato ligeramente húmedo para que reposen. Lo importante es que no se sequen del todo y evitar mojar las hojas, ya que se estropearían.

Al ser una planta de rápido crecimiento es recomendable nutrirla en primavera y verano cada 10-15 días con un fertilizante líquido que se añadirá al agua de riego.

Si se mantienen en condiciones óptimas es raro que los cóleos sufran plagas o enfermedades. Los ambientes resecos pueden favorecer la apareción del pulgón, la cochinilla o la mosca blanca, pero son fáciles de eliminar con cualquier insecticida.

Poda y reproducción por esquejes
Con la llegada del otoño, algunos tallos y hojas de los cóleos se secan. Es el momento perfecto para una poda severa: se dejan solo los tallos principales con algunos brotes, que serán los que crecerán en primavera. Si la planta no necesita ser sometida a una poda fuerte, se puede esperar y a principios de invierno despuntarla para favorecer la brotada primaveral.

Durante el crecimiento conviene pinzar las puntas periódicamente para que mantenga su forma compacta y globosa, así como eliminar las espigas de flores.

Para que se mantenga el color del follaje la reproducción debe ser por esquejes, un método fácil y seguro. Se puede practicar en casi cualquier época del año, aunque lo ideal es aprovechar los restos de la poda otoñal. Se deben escoger los tallos más sanos y mejor formados y cortarlos para que tengan una altura de unos 8 a 15 centímetros. Conviene eliminar sus hojas inferiores y dejar únicamente un par de ellas justo en el extremo superior. Se pueden plantar directamente en una maceta o bandeja con turba, o dejar que emitan raíces en un recipiente con agua.

sábado, 26 de julio de 2014

Riego por goteo: planta por planta


Es el sistema de riego localizado por excelencia y uno de los más eficaces en ahorro de agua.

También es uno de los más económicos y sencillos de instalar. Las posibilidades del riego por goteo son amplísimas: sirve para zonas de árboles y arbustos, parterres de flores, macetas en una terraza o las hortalizas de un huerto planta por planta.

El goteo aporta el agua en el punto exacto, lo que evita la proliferación de malas hierbas. Además al regar directamente en la tierra no se moja el follaje y se evita la aparición de enfermedades por hongos o que se quemen las hojas por el efecto lupa cuando el sol cae directamente sobre las gotas.

Cada gotero debe estar situado justo al pie de la planta que se quiere regar. Para hileras de plantas con necesidades similares resultan especialmente cómodos los tubos de goteo, las tuberías pueden ser para riego en superficie o enterrado. Los goteros son autolimpiables.

Consulta en nuestra sección de herramientas y riego, somos especialistas!!!!

viernes, 25 de julio de 2014

Las plantas de la terraza en vacaciones



Las plantas de la terraza y el patio que están al aire libre y viven en macetas y jardineras están mucho más expuestas a sufrir la falta de agua, ya que la capacidad de retención de estos recipientes es limitada. 

Un sistema de riego por goteo o microaspersión soluciona el problema, en el post de mañana te contamos qué es el riego por goteo.

También puedes instalar provisionalmente un depósito de agua con programador o recurrir  a las botellas con dispensadores que se clavan en el sustrato.